Desarrollar desde cero.
Antes de poner a la venta una aplicación así, habría que reunir y probar recetas, calcular calorías y porciones según el peso, investigar raza por raza, armar la lista de lo que el perro puede y no puede comer, producir las fotos, construir las pantallas y adaptar todo al celular.
Un proyecto de ese tamaño cuesta algunos miles de dólares con especialista, fotógrafo y programador — y meses de espera. Mientras tanto, la oferta sigue en el papel.


































































































